Telares y casas de tejido
Trabajamos con proveedores de lana, lino y mezclas que nos permiten ver el rollo antes de cortar. Sin catálogos de fantasía: pedimos muestras, las tocamos y recién ahí decidimos.
Acá reunimos el detalle de nuestro proceso: toma de medidas, pruebas intermedias, terminaciones a mano y ajustes posteriores. Sin promesas infladas, solo lo que efectivamente hacemos en el taller de Gurruchaga.
No vas a encontrar acá premios inventados ni sellos de calidad sin respaldo. Lo que sigue son comentarios de clientes reales del taller de Gurruchaga, con el detalle de qué encargaron, cuántas pruebas hicieron y cómo les quedó la prenda después de usarla. También vas a ver con qué casas de telas y talleres de bordado trabajamos hace años, porque la confianza en sastrería se construye con oficio compartido.
"Encargué un traje de casamiento en fresco de lana y me lo probaron tres veces. La última fue clave: me ajustaron el hombro derecho que siempre me queda flojo. Bailé hasta las cuatro y el saco no se movió."
Traje de ceremonia, 2023
"Pedí tres camisas de lino para el verano. La primera prueba fue para corregir el puño, la segunda para el cuello. Ahora las uso sin corbata y quedan impecables. Se arrugan, sí, pero es lino y eso ya lo sabía."
Camisas a medida, 2024
"Llevé un saco viejo de mi viejo para que lo ajustaran. Me explicaron qué se podía y qué no sin prometerme milagros. Quedó usable para el trabajo y me ahorré comprar uno nuevo."
Ajuste de saco heredado, 2024
Proveedores de telas, entretelas y servicios de terminación que usamos de forma habitual. No son sponsors ni acuerdos publicitarios: son los que nos dan resultado en el taller.
12 años
Con el mismo taller en Gurruchaga, atendido por los mismos sastres.
Tres pruebas
Es el promedio para un traje a medida completo, desde la toma de medidas hasta la entrega.
Retoques incluidos
Los ajustes posteriores a la entrega por cambios de contextura se hacen sin costo durante el primer año.
En Man & Tau no mostramos logos de marcas que no existen. Lo que sí podemos contar es con qué tipo de talleres, proveedores y oficios nos cruzamos todos los días para que una prenda llegue bien terminada a tus manos.
Trabajamos con proveedores de lana, lino y mezclas que nos permiten ver el rollo antes de cortar. Sin catálogos de fantasía: pedimos muestras, las tocamos y recién ahí decidimos.
Costureras y costureros que cosen a mano ojales, forros y pretinas. Son pocos y los conocemos por nombre. Ahí está la diferencia entre un saco que dura y uno que se desarma en dos temporadas.
Cuando alguien nos pide una recomendación para sus zapatos de vestir, derivamos a talleres chicos de barrio que cambian suela y horma con criterio. No cobramos comisión ni tenemos convenio: simplemente nos parece bien el trabajo.
Para prendas de ceremonia o tejidos delicados, contamos con dos lavanderías que entienden de lana fría y planchado con vapor. No son sponsors: son lugares donde mandamos nuestra propia ropa.
A veces una prenda necesita un retoque que excede lo que hacemos en el taller. Para esos casos tenemos una red de sastres de confianza en distintos barrios de CABA que responden rápido y cobran lo justo.
El respaldo más honesto son las personas que encargan su segundo traje después del primero. No publicamos testimonios inventados ni cifras de satisfacción. Si querés referencias reales, escribinos y te contamos con quién trabajamos.
Lo que más nos consultan antes de encargar una prenda. Respondemos con lo que pasa en la mesa de corte, no con folleto.
Depende del tipo de prenda y de cuánto se aleje de una talla estándar. Un saco suele pedir dos pruebas: una con el armado en hilván para corregir hombro, sisa y largo, y otra casi terminada para ajustar detalles finos. Una camisa puede resolverse en una sola. Si tu postura tiene alguna particularidad, sumamos una prueba intermedia para no forzar el ajuste.
Sí, y suele ser un buen punto de partida. Traé la prenda puesta o limpia, y la revisamos juntos: qué te gusta de cómo cae, qué cambiarías, dónde tira. Igual tomamos medidas nuevas sobre tu cuerpo, porque un molde copiado arrastra los vicios de la prenda original. La idea es conservar lo que funciona y corregir lo que no.
Para el calor porteño, un fresco de lana liviano o una mezcla con lino andan mejor que el lino puro, que arruga rápido y pierde cuerpo. Si igual querés lino, elegí un tejido con algo de seda o algodón que le dé caída. Peso entre 230 y 270 gramos es un rango cómodo: transpira sin quedar transparente. Te mostramos muestras en mano antes de decidir.
Sí, siempre que la prenda tenga tela suficiente en costuras para soltar. Ajustamos ruedo, cintura, manga y entalle dentro de lo que permita el margen original. Si el arreglo no va a quedar bien, te lo decimos antes de tocar la prenda. No prometemos milagros sobre un saco que ya viene justo de fábrica.
Cepillá el saco después de usarlo, colgalo en un gancho ancho y dejalo respirar un día antes de guardarlo. Lavá las camisas con poca carga y sin secadora. Planchá con vapor, sin apoyar la plancha sobre el tejido. Y no laves en seco seguido: la limpieza química desgasta la fibra. Con esos cuidados, una prenda bien hecha te dura años.
Podés pasar por el taller, pero si querés que te midamos o ver tejidos con calma, mejor coordinamos antes. Así te dedicamos el tiempo que necesita una primera consulta. Escribinos a hola@manandtau.com o llamanos al +54 11 5962 7418 y te damos un horario.
Si querés ver cómo trabajamos antes de decidir, podés mirar nuestra experiencia en el taller o revisar los recursos sobre tejidos y medidas.